Todavía con el vaso de leche y recién tirado en la cama llega el momento de estar solo y poder relajarme, escuchar el silencio y descansar. Llevo arrastrando días intensos y todavía me queda mucha suela por quemar en zapatos viejos y en meses duros, los pies me pesan cada día mas yal reloj le faltan horas con mi nombre. Esperando el día en el que la rutina no me domine no queda otra que seguir viendo el amanecer abrazado al futuro y dejarme llevar por el sueño que me despierta cada mañana junto a pequeñas manchas en la almohada. Otro día mas a terminado y ya me toca rellenar el vaso de leche. Otro día mas, sticky fingers para desayunar.
